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miércoles, 11 de enero de 2012

El camaleón camaleónico: la felicidad, el cambio y la identidad personal

El camaleón camaleónico, de Eric Carle
Kókinos, 2004
El cuento
El camaleón camaleónico es la historia de un camaleón que es como cualquier otro camaleón con el que uno pueda toparse. Va cambiando de color, de verde a marrón, de marrón a rojo y de rojo a amarillo. Cuando ha comido bien y está calentito, tiende hacia el verde; en cambio cuando tiene frío y hambre, se vuelve grisáceo y apagado. Se pasa el día cazando moscas con su agilísima lengua pegajosa y no mucho más. Lleva una vida de la que no hay gran cosa que reseñar. 

Pero un día va al zoo y se queda maravillado con todos los animales diferentes que ve. Echa un vistazo a su alrededor y comienza la acción. Ve un oso polar y desea ser tan grande y tan blanco como él. ¡Zas!, su deseo se hace realidad y crece y se blanquea. 


Ve un flamenco y desea ser tan bonito como él. ¡Zas! Su deseo se hace realidad y le crecen alas y patas de flamenco. Ve un zorro y desea tener una cola como la suya. ¡Zas! Su deseo se hace realidad, y sigue deseando hasta que acaba con aletas de pez, cornamenta de ciervo, un cuello de jirafa, un caparazón de tortuga, la cara y la trompa de un elefante y un par de extremidades de foca (mira la imagen de abajo).

De repente, ve una mosca. Nuestro amigo tiene hambre, pero ¿cómo puede alcanzar la mosca en semejante estado? Desea volver a ser él mismo. Y ¡zas! su deseo se hace realidad y recurre a su estupenda lengua pegajosa para atrapar la mosca ¡y comérsela!

La filosofía en el cuento
El camaléon camaleónico proporciona excusas para plantear al menos tres cuestiones filosóficas distintas: la felicidad, el cambio y la identidad personal, proponiéndonos una serie de problemas fascinantes y maravillosamente liosos. Abajo hay tres series de preguntas destinadas a incitar el debate entre niños, con introducciones a cada uno de los temas, muy breves y generales, no especializadas y sin nombres propios, dirigidas a profesores, padres, abuelos o a cualquiera que pueda interesarle.  

La felicidad
El cuento sugiere que conseguir todo lo que se pide no necesariamente aporta felicidad. Dicho de otro modo, es posible que nos equivoquemos con respecto a lo que pensamos que nos hará felices. El camaleón camaleónico proporciona una estupenda oportunidad para hablar sobre qué es la felicidad, qué nos hace felices y sobre la posibilidad de que satisfacer nuestros deseos no siempre nos deje satisfechos.  

La primera serie de preguntas busca generar un debate sobre la naturaleza y la búsqueda de la felicidad que se remonta por lo menos a la antigua Grecia de Sócrates, Platón y Aristóteles y sigue muy presente en el debate filosófico contemporáneo. 

Preguntas relacionadas con el cuento para propiciar una conversación filosófica sobre la felicidad 
  • El camaleón mira lo que tienen otros animales y desea ser como ellos. ¿Alguna vez deseas cosas que tienen otras personas? ¿Qué cosas, por ejemplo? ¿Crees que te haría más feliz tener esas cosas? ¿Por qué?
  • El camaleón consigue todo lo que quiere. ¿Le aporta felicidad? ¿Por qué?
  • ¿Es posible obtener todo lo que uno quiere y sin embargo no ser feliz? ¿Es posible que lo que nos hace feliz en un momento dado nos haga en realidad infelices a largo plazo?
  • Piensa en tres cosas que te hacen muy feliz. Cuéntanoslas y explícanos por qué te hacen feliz. ¿Qué es ser feliz? ¿Qué es vivir una vida feliz? ¿Es posible que una vida feliz contenga momentos de infelicidad?
  • Al final, el camaleón desea volver a ser él mismo. ¿Te gusta ser tú mismo o tú misma? ¿Qué es lo que te gusta más de ser tú mismo o tú misma? ¿Hay algo que no te guste de ser tú mismo o tú misma? ¿Crees que el hecho de que te gusten aspectos de ser tú mismo o tú misma te da felicidad? 
  • ¿Alguna vez has deseado que NO te den algo y, cuando te lo han dado, has comprobado que te ha hecho muy feliz? 
  • ¿Crees que la felicidad es algo que nos podemos proponer conseguir o es más bien algo que "nos llega"?
Cambio
Todos los camaleones cambian y lo hacen constantemente. Cambian de color principalmente para comunicarse con otros camaleones, aunque también para camuflarse y en algunos casos para regular su temperatura corporal. Cuando cambian de color, puede que nos resulte interesante de observar, pero no es un cambio que dé tantísimo que pensar. 

Pero el camaleón del cuento cambia de otra forma. Poco a poco, página a página, va cambiando hasta que no queda ninguna parte de su cuerpo original y sin embargo seguimos considerando que es el mismo individuo durante todo el proceso de transformación. Esto plantea preguntas fascinantes acerca del cambio y de la identidad en el tiempo. 

¿Sigue siendo el camaleón que conocemos en la primera página durante todo el cuento o hay un punto en el que podríamos decir que ya no es el mismo camaleón o ser? ¿Cuál es ese "punto" y cómo lo determinamos?  ¿Sigue siendo nuestro amigo de la primera página cuando se hace más grande y blanco como el oso polar? ¿Y cuando le crece la cola de zorro? ¿Y cuando ve la mosca, aquí abajo? 


















De hecho, esto es una formulación de una paradoja filosófica clásica conocida como El barco de Teseo, que plantea la siguiente pregunta: si a un barco se le van cambiando sucesivamente las piezas hasta que finalmente no queda ninguna de las piezas originales, siendo todas piezas nuevas, ¿podemos decir con propiedad que sigue siendo el mismo barco del principio, o se ha convertido en un barco distinto? Si se ha convertido en un barco distinto, ¿cuándo ocurrió esto?

Otra formulación del mismo problema que puede servir para ilustrarlo de un modo bastante divertido para niños propone la hipótesis de un viejo par de calcetines favoritos. A uno de los calcetines le sale un agujero, que remendamos, y lo seguimos remendando agujero tras agujero hasta que no queda ningún hilo del calcetín original. ¿Sigue siendo nuestro calcetín favorito o es otro ya, y si es otro, cuándo se convirtió en otro?

El problema se vuelve incluso más intrigante si comparamos nuestra intuición acerca de la sustitución gradual a lo largo de un periodo de tiempo largo con nuestra intuición acerca de una sustitución repentina e inmediata. En el caso en que las piezas de un barco se van sustituyendo una a una a lo largo del tiempo por piezas nuevas, la mayoría de nosotros intuye que se trata del mismo barco. Sin embargo, si tomamos todas esas piezas y hacemos con ellas un barco ahora mismo, no pensaríamos que se trata del mismo barco. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué es lo que diferencia a las dos situaciones?

Y si nos emocionamos mucho con el debate y nos apetece complicarlo aun un poco más, podemos hacer la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si alguien hubiera guardado todas las piezas viejas en un almacén y luego decidiera construir un barco con ellas? ¿Cuál sería el barco original, el que tiene las piezas nuevas o el que se ha hecho con las piezas antiguas? 

Preguntas relacionadas con el cuento  para propiciar una conversación filosófica sobre el cambio
  • El camaleón cambia mucho a lo largo del cuento. ¿Dirías que el camaleón sigue siendo un camaleón y que sigue siendo el mismo camaleón tras hacerse más grande y blanco como el oso polar? ¿Y cuando le crecen las alas y patas de flamenco? ¿Y cuando le sale la cola de zorro?
  • Para cuando ve la mosca, ya no queda ni un trocito del cuerpo original del camaleón. ¿Sigue siendo un camaleón? ¿Sigue siendo nuestro amigo de la primera página? ¿Por qué? ¿Por qué no? 
  • Si vas cambiando poco a poco todas las partes de una cosa, ¿puede seguir siendo la misma cosa? Si tenemos un calcetín con un agujero y lo remendamos y luego lo volvemos a remendar cuando le sale otro agujero, y otra vez y otra vez, hasta que no queda ninguno de los hilos originales, sino sólo los hilos del remiendo, ¿sigue siendo el mismo calcetín con el que empezamos? ¿Por qué? ¿Por qué no?
  • Si vamos cambiando las piezas de un barco a lo largo de los años hasta que llega un momento en que todas sus piezas son nuevas y ninguna original, ¿sigue siendo el mismo barco? ¿Por qué? Y si cambiamos todas las piezas a la vez, ¿sigue siendo el mismo barco? ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia entre cambiarlas poco a poco a lo largo del tiempo y cambiarlas de repente, ahora? 
  • ¿Y si alguien ha guardado todas las piezas viejas en un almacén y decide construir otro barco con ellas? ¿Cuál sería el barco original? ¿El que se ha cambiado poco a poco hasta tener todas las piezas nuevas o el que se ha hecho con las piezas antiguas? 


Identidad personal

Aplicado a los seres humanos, el problema del cambio del que acabamos de hablar está relacionado con problemas de identidad personal, que son el tema del último bloque de preguntas.  

La misma pregunta acerca de la identidad en el tiempo puede aplicarse a una persona, añadiendo complejidad al asunto. ¿Somos la misma persona que eramos cuando eramos un bebé? No nos parecemos en nada a cuando eramos bebés: hemos crecido mucho, tenemos muchas células nuevas que han sustituido a muchas de nuestras células originales. Y sin embargo decimos que somos la misma persona que el bebé regordete que aparece en aquella foto. ¿Qué quiere decir realmente que somos la misma persona? ¿Cómo podemos ser tan absolutamente distintos y sin embargo la misma persona? ¿Qué hace que seamos ese bebé en concreto y no otro bebé de otra foto?

Otra pregunta acerca de la identidad personal que plantea el libro puede expresarse así: ¿Qué hace que tú seas tú? ¿Qué es lo que uno debe conservar para seguir siendo uno mismo? O, en términos más filosóficos, ¿cuál es nuestra esencia? 

Preguntas relacionadas con el cuento para propiciar una conversación filosófica sobre la identidad personal
  • ¿Qué hace que un camaleón sea un camaleón? ¿Qué hace que una persona sea una persona? 
  • Si te quitamos un brazo, ¿seguirías siendo tú? ¿Y si te quitáramos ambos brazos? ¿Y si te quitamos el cuerpo? ¿Y parte de tu cerebro?
  • ¿Qué hace que tú seas tú mismo? ¿Qué tendrían que quitarte para que ya no fueras tú mismo?  
  • ¿Qué hace que seas la misma persona que la que eras cuando eras bebé? ¿Cómo podemos ser tan distintos (mucho más grandes, con mucho más control sobre nuestros cuerpos y con pensamientos mucho más complejos) y sin embargo ser el mismo o la misma?  
Comentarios generales
El camaleón camaleónico plantea cuestiones filosóficas profundas y de cierto grado de abstracción. Puede que a los niños más pequeños les resulte más fácil mantener un debate sobre la felicidad que sobre la identidad personal. ¡Pero no necesariamente! Siempre es buena idea preguntar a los niños antes de nada si hay algo que les parece de particular interés en el cuento. Es sorprendente la frecuencia con la que los niños van directamente a la chicha filosófica si se les da la oportunidad.  

Evidentemente, abordar todas las preguntas a la vez, en una sola sentada o sesión, podría resultar excesivo (¡y largo!). Es probable que lo mejor sea centrarse en una de las secciones y sólo pasar a la siguiente si hay suficiente tiempo o los niños plantean cuestiones relacionadas ellos mismos. Siempre es difícil predecir cuánto interés va a despertar un aspecto en concreto de un cuento entre un grupo determinado de niños. Algunos querrán pasar una hora o tres días hablando sobre la felicidad. Otros tendrán poco que decir sobre la felicidad pero muchísimo que aportar sobre el problema del calcetín remendado. El secreto está en dejarse llevar y procurar no intervenir demasiado, excepto para asegurarse de que el debate sea relativamente relevante y que las tangentes no sean demasiado apartadas del tema en cuestión, y para plantear otra pregunta cuando todos parecen haber dicho lo que querían decir con respecto a la anterior. ¡Que dirijan ellos la discusión!

Para padres u otros adultos que pasen tiempo leyendo con niños, basta con tener en mente alguna de estas preguntas y hablar de ellas en distintos momentos.

¡A disfrutar! Y, por favor, dejadme comentarios contándome qué tal os fue en caso de que utilicéis parte del material que habéis encontrado aquí.

Podéis leer más acerca de la idea detrás de estas discusiones filosóficas basadas en álbumes ilustrados aquí y sobre algunas propuestas de "normas de discusión" para facilitadores y participantes, aquí (próximamente).  

Quisiera agradecer al Profesor Thomas Wartenberg de la Mount Holyoke College por la sugerencia de incluir la reflexión acerca de la diferencia entre el cambio gradual y el cambio repentino en la sección dedicada al Barco de Teseo.

(c) de todas las imágenes de este post, Eric Carle, 1988. 

(c) del texto, Ellen Duthie. Cópialo o reprodúcelo, pero sé buena gente e incluye la fuente (autora y blog). 

5 comentarios:

  1. Excelente idea!! Me resulta muy fácil de comprender el planteamiento y mucho más la necesidad de generar un espacio así con nuestras niñas y niños. Es cierto que alguna pregunta que otra en función de las premisas de la discusión a partir del texto pueden generar más o menores cuestiones en niñas y niños, pero es genial no subestimarles como sucede muchas veces, ni sobreestimarles claro y yo creo que aquí eso queda muy claro, incluso despejas la duda diciendo que no debe sorprendernos la lucidez o el no interés del niño o niña, que dirijan la discusión, asunto muy importante de tener presente porque muchas veces olvidamos que los libros, la reflexión son para ellas y ellos, que hablen y reaccionen por sí mismos y no como una prolongación de nuestros sentires y pensamientos, que en muchas ocasiones es lo que pareciera que queremos.

    Enhorabuena y gracias, ya se lo mando a toda la gente que a su vez tiene gente en edad de merecerlo ;)
    Cj

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  2. Muchas gracias, Carlos, por el comentario y por difundirlo por ahí. Lo único que falta ahora es tener tiempo para actualizarlo con una periodicidad medianamente decente... (!) Abrazos, muchos.

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  3. Acabo de comprar este libro y me ha encantado encontrar este post. Soy maestra de educación infantil y voy a abordarlo, tal y conforme se recomienda, con el tema de la felicidad. Los temas de cambio e identidad personal me parecen fascinantes y con un debate muy amplio e interesante, sobre todo el cambio repentino y/o gradual. Muchas gracias por estas aportaciones y nos seguimos leyendo. Un saludo.

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