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sábado, 15 de febrero de 2014

Filosofía de cuento en La Central. Grupo 9-12 años. Primera sesión.

El sábado 25 de enero arrancamos los talleres de Filosofía de cuento en la librería La Central de Callao, con dos grupos, uno de 5-8 años, y otro de 9 a 12 años. Acabé muy muy contenta con ambos grupos. Para un primer encuentro, en el que nadie sabía muy bien a qué venía (especialmente los pequeños), hubo muchísima participación y bastante animación en los diálogos filosóficos que tuvimos. ¡Enhorabuena a todos los filósofos asistentes! 
Celia piensa que nadie tiene derecho a decirte a ti qué debes hacer o qué no debes 
hacer con tu propio cuerpo. ¿Incluso en casos en los que se puede poner en 
peligro la salud? Sí, cada uno es responsable de conocer las ventajas y 
desventajas y tomar la decisión según su criterio. 

Podéis leer un resumen de la primera sesión del grupo de 5-8 años aquí

Aquí va un resumen, con extractos de audio, de la primera sesión del grupo de 9-12 años.

Participantes:
Sofía
Celia
Javier
Nora
Andrea
Sebastián
y yo (Ellen)





Yo disfruté muchísimo de esta sesión, en la que hubo una participación muy buena, con aportaciones muy interesantes y puntos de vista independientes y bien argumentados. Algunos hablamos más que otros, aunque ya en la segunda sesión (próximamente subiremos también el resumen), se equilibró un poco más la cosa. Lo principal es que es un grupo de personas muy muy agradable. Todo un placer.

Empezamos con una primera aproximación a una definición de la filosofía. Luego pasamos a hablar de la fealdad (en personas y en cosas; exterior e interior), de la belleza, de cómo llegamos a nuestras valoraciones sobre lo bello y lo feo, de la cirugía plástica, del derecho a hacer lo que queramos con nuestro cuerpo, de identidad y de felicidad. Al final hicimos una receta de felicidad con los elementos necesarios y suficientes para ser felices. ¿Esta receta es infalible? "En un 95%", según hemos estimado. Pero no la revelaremos hasta el final del post.  

Antes de empezar, nos presentamos y respondimos a las preguntas: ¿Qué venimos a hacer aquí? ¿Qué creemos que es filosofía de cuento? ¿Qué es una pregunta filosófica? Sofía se presentó y rápidamente le pasó la grabadora a Celia:


Me llamo Celia y creo que la filosofía es hacer preguntas que la mayoría de la gente no sabe contestar. Me llamo Javier. Me llamo Nora y yo creo que aquí hay que hablar de los libros que leemos y contarlo un poco. Me llamo Andrea y creo que se llama filosofía de cuento, venimos a analizarlos. Me llamo Sebastián y yo creo que aquí venimos a discutir modos de pensar, porque eso es lo que es la filosofía. 
Hemos retomado la apreciación de Celia, que hablaba de preguntas y hemos preguntado en qué creemos que se diferencia una pregunta normal de una filosófica. Celia ha dicho que ella piensa que una pregunta normal se puede contestar fácilmente y las preguntas filosóficas cuesta más contestarlas. ¿Por qué? Porque no es lo normal.

Tiene un elemento también de pregunta cuya respuesta no se limita a una información o un dato. No es algo que "se pueda buscar". Es algo que se tiene que pensar.

Sebastián: Una pregunta filosófica habría que resolverla pensando y diciendo teorías.

Lo que vamos a hacer aquí juntos es expresar teorías y rebatirlas los unos a los otros. Por ejemplo, Sebastián puede tener una teoría y Andrea estar de acuerdo en parte, pero quizás crea detectar un agujero en la teoría de Sebastián. Sebastián puede dar un ejemplo para demostrar su teoría, pero Andrea o Celia, o Javier o Nora o Sofía pensar en otro ejemplo que demuestre que la teoría de Sebastián falla. Es decir, se les puede ocurrir un "contraejemplo".

Andrea ha ejemplificado la diferencia entre una pregunta no filosófica y una que sí lo es: "Una cosa es preguntar cuánto son dos por tres y otra es preguntar '¿qué significa morir?'. Por ejemplo, eso nadie lo sabe."

Mucha gente a veces piensa que en la filosofía no hay respuestas correctas o respuestas incorrectas. Hemos explicado que en cierto sentido eso puede ser verdad, pero sí que hay respuestas mejores que otras. Hay algunas respuestas que en cuanto las analizas un poco y las tocas un poco, se caen. No funcionan. Y hay otras, que cuesta más tirarlas. En Filosofía de cuento vamos a intentar encontrar la respuesta más sólida que podamos encontrar a todas las preguntas. Nuestro trabajo va a ser tratar de derrumbar todas las respuestas que vamos dando hasta que lleguemos a una que ya nos cueste derrumbar.

"Como los científicos," ha dicho Andrea. En cierto sentido, sí. Hay mucho trabajo científico que es muy parecido al trabajo filosófico. En ambos casos lo que buscamos es encontrar la respuesta o solución más sólida o más resistente. Lo único que en la ciencia, al menos en la ciencia empírica y matemática, las preguntas son preguntas "cerradas", mientras que las preguntas filosóficas son en principio "abiertas". No podemos responder a ellas mediante la observación o mediante cálculos, con datos. Podemos realizar todas las observaciones y cálculos queramos y podemos formular las respuestas que consideremos según nuestras observaciones y cálculos, pero seguirá siendo posible estar en desacuerdo con esas respuestas y seguirá teniendo sentido seguir razonando para responder mejor o de otra forma novedosa a la pregunta.

Tras comprobar que nuestra idea sobre qué era una pregunta filosófica no iba nada desencaminada y aclararla un poquito más, hablamos brevemente de las tres normas generales de Filosofía de cuento:

1. Hablar con claridad. 2. Escucharnos todos a todos (esto se planteaba difícil en la postura en la que estábamos, ya que todos me estaban mirando a mí. Esto es difícil de romper, al estar acostumbrados a la figura de autoridad del profesor en la clase, así que hemos intentado sentarnos en un verdadero círculo donde todos nos miramos a todos.) 3. Dar razones de verdad (no nos vale aquí decir porque sí, porque no, "me gusta porque me gusta". Buscaremos explicar lo que pensamos de la forma más clara posible).

A continuación, pasamos a la primera lectura del día: Shrek!, de William Steig. Todos conocíamos el personaje, pero el de la peli, no tanto el del libro. El del libro es parecido al de la película, pero bastante más feo.

El cuento
Shrek es un ogro que vive con sus padres. Un día, éstos le dicen a Shrek que se vaya a ver mundo y hacer daño por ahí. Poco después de partir, Shrek se encuentra con una bruja que le lee el futuro: se casará con una princesa. Encantado con las perspectivas, Shrek sale en busca de la princesa. Por el camino lucha contra un enorme dragón, contra un valiente caballero, tiene pesadillas sobre niñitos felices, conoce a un burro que no para de hablar, y se pierde en un salón de espejos repleto de horripilantes Shreks. A Shrek no parece importarle demasiado el hecho de que su fealdad asuste a todo el que se encuentra. De hecho, ¡le encanta ser así de repugnante! Cuando finalmente Shrek conoce a su impresionantemente fea princesa, es amor a primera vista, se casan y viven horribles para siempre.

El primer comentario ha sido de Javier, que ha observado que el cuento no es como la película. ¿En qué se diferencia? Es más guapo, el Shrek de la película es un ogro pero simpático. Sebastián no ha visto la película y ha preguntado si el Shrek de la película es bueno o es malo. Hemos estado de acuerdo en que "es un poco malo, pero se le coge cariño."

Hemos preguntado si todos estamos de acuerdo en que Shrek es feo. A todos nos ha parecido que sí. Entonces hemos preguntado por qué y Sebastián nos ha contado su teoría, apoyándose en una cita de un libro de Roald Dahl:



La Sra. Cretina. Menudo rostro. 
Hay un libro de Roald Dahl (se trata del libro Los cretinos, por si os interesa) donde dicen que la gente que tiene malos pensamientos se les refleja en la cara. Porque una persona, aunque tenga una nariz de patata, sea calva, si tiene buenos pensamientos, tendrá una cosa que le hará bonita. Lo que pasa es que él tiene malos pensamientos y por eso es feo. Pero yo pienso que en realidad Shrek no es malo, como se demuestra al final. Yo pienso que él simplemente vive al revés. Nosotros pensamos que es malo. Él no es que sea malo, está haciendo su naturaleza. El piensa que hacer lo malo es bueno, pero no es su culpa. Es como si viviera al revés, es como un espejo. Él no es malo. Es simplemente su naturaleza, hacer el mal.

Javier y Andrea han estado de acuerdo. Pero hemos vuelto a la pregunta. ¿Qué hace que sea feo para nosotros? ¿Qué nos resulta feo?

Sebastián piensa que lo que le hace feo son sus malas acciones. Pero nos interesa preguntar qué hace que sea feo antes de saber nada sobre su vida. ¿Qué hace que nos parezca feo a la vista? Todos estamos de acuerdo en que es feo, pero ¿qué nos hace decir esto? "Tiene la cabeza rara, puntiaguda", sugiere Sebastián. "No es como un ser cualquiera. Lo miras y ves que tiene pinta de malo. Va a ser una persona repulsiva.". "O simplemente porque es verde", dice Celia. Pero Sebastián responde que alguien verde puede ser amable. Y da un ejemplo: Yoda.

Por un lado, entonces, parece que la fealdad está relacionada con la rareza (tiene la cabeza rara, dice Sebastián). ¿Qué más? "La mueca que tiene. La expresión." Como dice Javier, "se le ve en la cara."

Entonces hemos imaginado este mismo dibujo, con la misma pinta, pero con una sonrisa agradable. ¿Diríamos que es feo? Sebastián piensa que "dentro de lo que cabe sería guapo, si tiene la boca sonriente, parece que tiene buenos pensamientos".

Pero da la impresión de que estamos diciendo que si alguien sonríe, da igual como sea físicamente, será más o menos guapo. Hemos preguntado si eso es así en la realidad.

Andrea dice que sería más agradable, pero seguiría siendo feo.

¿Qué baremo tenemos nosotros para la belleza? Hemos tratado de definir qué es alguien guapo para nosotros. Sofía ha dicho que cuando ella dice que un niño es guapo es porque se comporta bien. Pero hemos preguntado si hay niños feos que se portan bien. Sí. ¿Pero hay niños feos que se portan bien? "Y hay niños guapos que se portan fatal," apunta Sebastián. Javier ha puntualizado que cuando decimos que alguien es guapo, nos referimos a su aspecto físico. Celia piensa que nos referimos a su aspecto físico, pero al carácter también.

Nos hemos vuelto a centrar en el aspecto físico. ¿Qué hace que digamos que alguien es guapo? Sebastián ha dicho que una de las cosas en las que nos fijamos es en "que sea normal, que tenga un aspecto agradable". Hemos preguntado qué es un aspecto normal. Por ejemplo, la cara de Shrek no es normal. "Toda llena de granos, la cara fofa, toda verde. No es igual que una persona con la cara normal, con el pelo bonito, es diferente."

Entonces parece que algo de lo que hablamos cuando hablamos de belleza tiene que ver con la normalidad, con baremos de normalidad. Andrea ha insistido en que se puede ser feo por fuera, pero puede ser buena persona. Todos de acuerdo, pero volvemos a la belleza exclusivamente física.

Para ser bello o bonito o guapo o guapa, una de las cosas en las que parece que estamos de acuerdo es en que tiene que entrar dentro de unos baremos de normalidad.

Pero entonces hemos puesto un ejemplo de una persona con los ojos más grandes de lo normal o de un color llamativo. En estos casos, la falta de "normalidad" parece ser justamente la razón por la que nos parece guapa o atractiva la persona. La anormalidad a veces nos puede parecer bella y otras veces fea.

Hemos preguntado cómo creemos que los jueces deciden en un concurso de belleza (Miss España, por ejemplo). ¿Cómo juzgan? El aspecto físico, ha dicho alguien. El cuerpo, ha añadido otro. El tono de la piel.
¿En qué sentido el tono de la piel? Ah, no sé. La cara en especial. La forma del cuerpo. Toda la parte exterior.

¿Y frente a qué lo miden? Frente a las cosas que no les parecen bellas. Sebastián ha puesto un ejemplo de una chica con el pelo muy bonito, el cuerpo, todo, pero que tiene un grano. Eso le haría bajar puestos.

¿Y qué hay de las cosas? ¿En qué nos basamos para decir que una cosa es fea? ¿A quién se le ocurre una cosa fea?

 "El techo éste por ejemplo", ha dicho alguien. Todos hemos mirado hacia arriba y la mayoría hemos estado de acuerdo en que no es muy bonito. Pero Celia ha dicho que aunque no sea exactamente bonito, tampoco le parece exactamente feo.

Sebastián piensa que es feo porque "la pintura parece que está goteando, da una apariencia desagradable. Todas tuberías vistas por fuera. Es como si hubiera arrancado alguien el techo." Javier ha dicho que le parece el techo de una casa abandonada, o que está sin terminar, con un aspecto descuidado.

Andrea ha dicho que la papelera no es que sea muy bonita. ¿Por qué? Por el color, la forma, todo. Es negra. ¿Las cosas negras son feas? Bueno, me parece poco alegre, ha dicho Andrea. Javier ha dicho que a él le gusta la papelera. Sebastián ha dicho que le parece bonita el diseño. Pero con la bolsa salida, no da un aspecto demasiado agradable. Andrea ha contado que una vez vio una papelera que era un perro abriendo la boca ¿Era más bonita que esta? Sí.

Entonces hemos preguntado qué es lo más feo que habíamos visto en nuestras vidas.

Celia ha dicho que las gambas y el pescado. ¿Porque no te no te gusta el sabor o el aspecto? Ninguna de las dos cosas.

Sebastián ha dicho que lo más feo que ha visto fue en un documental que se llama Supersize Me. Los demás no lo conocían y les hemos explicado que es un documental sobre un hombre que hizo un experimento: alimentarse durante todo un mes exclusivamente en MacDonalds. Mostraban fotos de una operación de estómago donde mostraban los daños que hacía comer sólo MacDonalds. Por suerte es una escena breve, pero aún así, muy impactante. Y muy fea.

Volvemos a Shrek. ¿Es feliz con su fealdad?
Sebastián piensa que Shrek va al revés, es feliz con su fealdad, es feliz haciendo daño. Andrea explica que a ella le parece que es feliz porque él no se considera feo: "Él es guapo para él mismo. Nosotros pensamos que una persona guapa es guapa pero si viene un extraterrestre quizás nos diga que todos somos feos."

Javier dijo que hay tú puedes pensar que alguien es feo pero él puede pensar que es guapo. La opinión propia no tiene que coincidir con lo que piensan los demás.

Hemos preguntado si la opinión que tenemos sobre nuestra propia belleza afecta nuestra felicidad y hemos estado de acuerdo en que sí. ¿La opinión sobre nuestra belleza está construida en base a lo que piensan los demás, o es posible sentirse feo sin que los demás piensen o digan nada? También nos hemos preguntado por la referencia que usamos para decir que alguien es guapo o feo y hemos hablado de la relatividad y, en cierto sentido, arbitrariedad, de nuestro concepto de belleza:


¿Hemos preguntado si nos gusta lo que se nos parece? ¿Es ese uno de nuestros criterios de belleza?


Luego hemos pasado a hablar sobre si preferimos ser guapos o feos y hemos planteado si nos tomaríamos una "píldora de la belleza" en el caso de que existiera tal cosa. Aquí, Celia ha sugerido que ella prefiere que no la perciban como guapa. Puede llegar a ser molesto. De ahí hemos pasado a hablar sobre la fama: sus ventajas y desventajas. Esto es un extracto de nuestra conversación:
Percepción de los demás, fama

De la conversación sobre la "píldora de la belleza", hemos pasado a hablar sobre la cirugía estética. Nos hemos preguntado si todo está permitido en la cirugía estética. ¿Tenemos derecho a cambiar lo que queramos de nuestro cuerpo? A Nora le parece que no, que cualquier cosa, no.
Otra cosa que hemos planteado es un escenario donde se hubiera descubierto una forma de hacer que todos los embriones de todos los humanos fueran exactamente iguales físicamente. ¿Seríamos más felices si no tuviéramos posibilidad de hacer comparaciones sobre nuestro aspecto físico?


Luego hemos añadido alguna apreciación más acerca de este escenario en el que todos fuéramos iguales. Hemos llegado a plantear que no habría filosofía si todos fuéramos iguales, "porque no habría ideas innovadoras si todos fuéramos iguales":
Felicidad, si todos fuéramos iguales 


La percepción que tenemos acerca de nuestra propia belleza nos parece que juega cierto papel en nuestra felicidad, pero no es determinante. Hemos preguntado qué más nos hace falta para ser felices. 

Hemos tratado de pasar de los elementos que conformar nuestra felicidad individual -leer, comer rico, estar con la familia, estar con los amigos, leer, explicar ideas a los demás, aprender- a una idea más general de la felicidad que pueda aplicarse a todo el mundo. Y hemos empezado a hacer nuestra receta:
  • disfrutar
  • no estar todo el día lamentándose
  • reírse (o tener una predisposición para reírse o sonreír)
  • pararte y mirar
Ha sido larga nuestra discusión sobre la felicidad, pero al final creo que lo hemos resumido bien aquí:
A los ingredientes de nuestra receta hemos añadido otras dos:
  • agradecimiento
  • la "no soledad", compartir la vida con alguien, gente que te quiera
¿El extraterrestre se iría con garantía de felicidad? Con mucha garantía. "Si no es al 100%, creo que se puede ir con el 95% de garantía", ha dicho Sebastián. "Y se lo cobramos", ha añadido Andrea.

¡Cuidado! ¡Que Filosofía de cuento se puede convertir en un negocio!

Antes de irnos, echamos un vistazo a uno de los libros programados para la segunda sesión: El camaleón camaleónico, ,de Eric Carle, y hablamos de la identidad y específicamente, de qué hacía que Sofía fuera Sofía.
Pero de esto hablamos con mucha más profundidad en la segunda sesión y en el resumen de esa sesión podréis leerlo en más detalle.

A los participantes en el taller y a los lectores que no participáis también, os invito a comentar todo lo que queráis en este post.

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