Read this blog in English:

Lee mi otro blog, de reseñas de álbumes ilustrados:

Visita el blog de mis proyecto de filosofía con preescolares:

Visita la web del proyecto editorial de Filosofía Visual para Niños, Wonder Ponder.
Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de mayo de 2012

La gran caja: las normas y la libertad

La gran caja, de Toni Morrison y Giselle Potter
Traducción de Rita Da Costa
Ediciones B, 2000

Este texto es una reproducción de un módulo escrito por Taryn Hargrove, Mary Cowhey y Thomas Wartenberg, traducido por Mariana Zárate y revisado por mí para Teaching Children Philosophy, proyecto con el que colabora Filosofía de cuento con traducciones y aportaciones originales de módulos de debates filosóficos basados en libros infantiles. 


















El cuento

Patty, Mickey y Liza Sue son tres niños con tendencia a ir en contra de las normas establecidas por los adultos que les rodean. Los mayores, convencidos de que son incapaces de hacer buen uso de su libertad, optan por hacerles vivir dentro de una gran caja con tres candados que únicamente puede abrirse desde fuera. 


La filosofía en el cuento

La Gran Caja es un cuento sobre tres niños con mucha energía que, según los adultos a su alrededor, son incapaces de manejar su libertad. Los mayores optan por retirarles del mundo real y crear un mundo dentro de una gran caja, trasladando allí a los tres niños. Dentro de la caja hay juegos, dulces, regalos y todo lo que los adultos imaginan que sus niños necesitan para vivir felices y despreocupados. La caja tiene tres candados, que sólo se abren por fuera. 


La vida dentro de la caja

El primer bloque de preguntas que proponemos tiene como objetivo propiciar  un debate sobre la vida que llevan Patty, Mickey y Liza Sue dentro de la caja. 

Dependiendo de cómo se mire, la caja podría ser un lugar feliz para los niños. Dentro de la caja son libres de hacer lo que quiera, ser lo que quieran ser, sin que nadie pueda juzgarlos ni castigarlos por ello. Sin embargo, la caja tambien podría ser un lugar muy infeliz. Patty, Mickey y Liza Sue reciben todo lo que sus mayores creen que los hará felices pero, ¿son realmente felices con todas esas prendas, juguetes y caramelos? ¿Qué es lo que nos hace felices? ¿Existe un conflicto entre lo que la gente cree que es la felicidad y lo que en verdad es? Algunos niños considerarán que la felicidad consiste en la libertad de decir y hacer lo que quieran, mientras que otros se centrarán más en la felicidad que aportan los objetos materiales.

Estas preguntas nos ayudan a reflexionar sobre lo que verdaderamente nos hace felices. Si a ti te encerraran en la gran caja, ¿qué cosas elegirías llegarte contigo? ¿Por qué los niños del cuento se quedan en la caja? Algunos dirán que es porque les asusta la idea de salir y enfrentarse al resto del mundo; otros podrán decir que es porque realmente son felices en ese pequeño mundo que les pertenece.

Preguntas para propiciar el debate filosófico acerca de la vida dentro de la caja
  • La gran caja se abre sólo por fuera. ¿Por qué?
  • La puerta de la sala en la que nos encontramos, ¿se abre sólo por fuera o también puede abrirse por dentro? 
  • ¿Para qué sirven los candados? 
  • ¿Qué tiene de bueno vivir dentro de la caja?
  • En general, ¿necesitan los niños juguetes, golosinas y ropa de marca? 
  • Si tienen juguetes, ropa, comida y otras cosas estupendas dentro de la caja, ¿por qué no son felices estos niños? 
  • ¿Qué cosas necesitarías tú para poder vivir felizmente dentro de una caja? 
  • ¿Por qué Patty, Mickey y Liza Sue se quedan dentro de la caja? 

El significado de las normas

El segundo bloque de preguntas explora el significado de las normas. Estas preguntas nos ayudan a pensar si las normas son importantes en nuestras comunidades. ¿Qué pasaría si nuestra sociedad careciera de normas? Las normas son importantes para la estructura, la organización y la seguridad dentro de una sociedad. ¿Las normas que tenemos hacen que nuestras comunidades sean perfectas? Si bien tenemos normas, seguimos teniendo libertad para tomar nuestras propias decisiones.

Preguntas para propiciar el debate filosófico acerca del significado de las normas
  • ¿Necesitamos normas en nuestros hogares, aulas, escuelas y comunidad? ¿Por qué? 
  • ¿Quién hace las normas? 
  • ¿Quién tiene que seguirlas? 
  • ¿Qué pasaría si no hubiera normas?
  • ¿Te gustaría ir a un colegio que no tuviera normas? 
  • ¿Qué tendría de bueno? ¿Qué podría tener de malo? 
  • Piensa en algunas normas que te parezcan bien y te gusten de tu casa o de la escuela. 
  • ¿Qué normas seguían Patty, Mickey y Liza Sue? 

El concepto de libertad

El último tema de debate es la libertad. Estamos completamente seguros de que al menos a veces tomamos decisiones. El propio hecho de poder tomar decisiones implica al mismo tiempo libertad y responsabilidad. No podemos imaginar cómo sería vivir en una comunidad donde no existiera la responsabilidad. Sin embargo, ¿realmente existe la libertar? En una situación de carencia de recursos, ¿podemos decir que somos realmente libres de  hacer lo que queremos hacer? La libertad parece imposible en un mundo donde todo sigue su curso natural y donde nunca tiene lugar ninguna irregularidad, pero ¿por qué esto es así?
 
Preguntas para propiciar el debate filosófico acerca del concepto de libertad
  • Los adultos dicen de los niños que "Sabemos muy bien que no hacen buen uso de su libertad". ¿Qué significa esta frase? 
  • Imagina que unos padres dejaran que su hija de dos años manejase su libertad por sí misma y le dejaran hacer lo que quisiera. ¿Qué pasaría? 
  • ¿Pasaría algo si los adultos pensaran que los niños son completamente capaces de manejar su libertad y los dejaran actuar libremente? 
  • Cuando cumplas 18 años, serás mayor de edad. ¿Crees que estarás listo para ser libre cuando eso suceda? 
  • ¿Ser libre significa no tener que seguir ninguna norma o hay algunas normas que deben seguirse incluso cuando se es libre? 
  • ¿Por qué nuestro país se considera un país libre si está organizado por normas?
  • Si estamos de acuerdo en que un bebé de dos años no es capaz de manejar su libertad, ¿qué crees que es lo que ha desarrollado una persona mayor que la hace capaz de manejar su libertad? ¿Qué es lo que tiene o sabe la persona mayor que no tiene o no sabe el niño de dos años?
Este texto es una reproducción de un módulo escrito por Taryn Hargrove, Mary Cowhey y Thomas Wartenberg, traducido por Mariana Zárate y revisado por mí para Teaching Children Philosophy, proyecto con el que colabora Filosofía de cuento con traducciones y aportaciones originales de módulos de debates filosóficos basados en libros infantiles. 

(c) de todas las ilustraciones de este post, Giselle Potter
Este texto está disponible bajo licencia de Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported

lunes, 20 de febrero de 2012

"Las galletas", de Sapo y Sepo, Inseparables: la paradoja de la fuerza de voluntad

"Las galletas", en Sapo y Sepo, Inseparables, de Arnold Lobel (1971)
Alfaguara Infantil, 2002
Traductor: Pablo Lizcano

Este texto es una reproducción de un módulo escrito por Jayme Johnson y traducido por mí para Teaching Children Philosophy, proyecto con el que colabora Filosofía de cuento con traducciones y aportaciones originales de módulos de debates filosóficos basados en libros infantiles. 


El cuento
Si quieren guardarse algunas galletas para más tarde y si quieren evitarse un dolor de tripa tremendo, Sapo y Sepo tienen que dejar de comer galletas. ¿Tendrán Sapo y Sepo la fuerza de voluntad necesaria para dejar de comer galletas antes de ponerse malos?

La filosofía en el cuento
¿Alguna vez has rogado a un amigo que se llevara el último trozo de postre a su casa? O quizás alguna vez te hayas convencido a ti mismo de que es mejor acabarse el último trozo de tarta para quitarse de en medio la tentación. En ambos casos, es posible que estuvieras tratando de "solucionar" la misma cosa: tu propia falta de fuerza de voluntad. Pero ¿qué es lo que quieres? ¿Comértelo o no comértelo? El problema es que en esos momentos nos parece que queremos ambas cosas. En el cuento "Las galletas" de Arnold Lobel, Sapo y Sepo se enfrenten a un dilema parecido. Quieren dejar de comer galletas antes de ponerse malos, pero las galletas están tan ricas que no pueden dejar de comerlas. 

Sepo advierte que el problema es que necesitan tener fuerza de voluntad para dejar de comerse las galletas. Define tener fuerza de voluntad como "proponerse en serio no hacer algo que es lo que en realidad quieres hacer". Con su definición, Sepo plantea una interesante pregunta filosófica. ¿Tener fuerza de voluntad quiere decir simplemente intentar no hacer algo, o quiere decir no hacerlo? Y, ¿no hacer algo que en realidad quieres hacer siempre requiere fuerza de voluntad o sólo a veces? Preguntas de este tipo sirven de punto de partida para el debate filosófico acerca del concepto de fuerza de voluntad.

"Las galletas" explora el tema de la fuerza de voluntad de una forma divertida y ligera. Pero plantea un problema profundo e interesante. El problema surge cuando nos damos cuenta de que la definición de fuerza de voluntad de Sepo parece llevarnos a una conclusión absurda. Analicémoslo del siguiente modo. Primero, Sepo declara que quiere dejar de comer galletas antes de ponerse malo. ¿Por qué? Pues muy sencillo, claro: Sepo no quiere ponerse malo. Sin embargo, Sepo también dice que tener fuerza de voluntad es proponerse muy en serio no hacer algo que en realidad quieres hacer. Si aceptamos que Sepo necesita fuerza de voluntad para dejar de comer galletas y estamos de acuerdo con su definición, podemos decir que Sepo en realidad quiere seguir comiendo galletas. Sin embargo, Sepo sabe que si sigue comiendo galletas, con toda seguridad se pondrá malo… ¡y a no mucho tardar! Así que si todo lo anterior es cierto, entonces Sepo tiene ideas contradictorias. Quiere no ponerse malo. Pero también quiere ponerse malo. Pero eso es imposible. El problema es éste: si tener fuerza de voluntad quiere decir tener dos ideas contradictorias al mismo tiempo, entonces parece que tener fuerza de voluntad es imposible. Pero eso no parece ser así.

Así que, ¿qué hacemos? Lo que Sepo dice acerca de la fuerza de voluntad tiene sentido, pero falta algo, porque si tiene razón, entonces tener fuerza de voluntad requiere que hagamos algo imposible. Pero eso no parece responder a la realidad. Todos podemos pensar en ejemplos en los que alguien demostró tener fuerza de voluntad en una situación determinada. ¿Cómo resolvemos este problema?

Una opción sería rendirse y decir, “Pues bueno, ¡parece que tener fuerza de voluntad es imposible!” Pero tampoco debemos rendirnos con tanta facilidad. Especialmente si consideramos lo frecuentes que son los casos de personas que demuestran tener fuerza de voluntad. 

Otra opción podría ser intentar demostrar que Sepo realmente no desea cosas contradictorias. Una forma de hacerlo podría ser compartimentalizar los deseos de Sepo para que ninguna de sus partes cometa ninguna contradicción. Una parte de Sepo, podríamos decir, quiere evitar ponerse malo. Otra parte de Sepo quiere seguir comiendo galletas, aunque suponga ponerse malo. Sin embargo, para darle sentido a esto, habría que definir qué quiere decir que una parte de Sepo quiere algo. ¿Es posible que aspectos distintos de la misma persona (¡o rana!) quieran cosas distintas? Platón pensaba que sí. En su obra La República habla de las distintas partes del alma. Platón plantea que el alma tiene tres partes (1) deseo (2) emoción y (3) razón. Platón diría que una parte de Sepo, la parte del deseo, siempre querrá comer más galletas, o cualquier otra cosa que le apetezca. Es la función de las otras partes del alma asegurarse de que el deseo no se desenvuelva sin control. Así que la parte de la razón de Sepo, diría Platón, se da cuenta de que un exceso de galletas provocará un dolor de barriga, mientras que la parte de la emoción trabaja para mantener el deseo bajo control en la medida necesaria. Desde esta perspectiva, la fuerza de voluntad de una persona viene determinada por la medida en que logra controlar el deseo. Por tanto Sepo carece de fuerza de voluntad porque su parte de emoción y su parte de razón carecen de la fuerza necesaria para controlar a su parte de deseo, que es muy fuerte. Platón le diría a Sepo que si realmente comprendiera que otra galleta más le iba a poner malo, sería fácil no comerlas.

Claro que hay otras formas de resolver el problema también, y cualquier posible solución provocará un debate filosófico animado.

Preguntas para propiciar el debate filosófico
En el cuento, Sapo y Sepo comen tantas galletas que temen ponerse malos
  • ¿Hay alguna cosa que te guste tanto comer o beber que no puedes dejar de hacerlo, incluso aunque temas que te siente mal?
  • Si sabes que comer tanto de alguna cosa te provocará dolor de barriga, ¿por qué sigues comiéndola?
  • ¿Querer seguir comiendo o bebiendo algo incluso cuando tememos ponernos malos es igual que querer ponerse malo/a?

Sepo define la fuerza de voluntad como “proponerse muy en serio no hacer algo que realmente quieres hacer.”
  • Si realmente quieres hacer algo, ¿por qué razón te propondrías no hacerlo?
  • ¿Es posible que una parte de nosotros quiera hacer algo, mientras que otra parte no quiera hacerlo?
  • Si parte de nosotros quiere hacer algo y otra parte no quiere, ¿dónde están estas partes? ¿En nuestras mentes?
  • ¿Qué tipo de partes son? ¿Son como dedos de la mano y del pie? ¿O son más como ideas?
  • ¿Alguna de esas partes manda sobre las demás? ¿Cuál?
  • Pensar en nosotros como seres que se componen de distintas partes ¿nos ayuda a comprender el problema que Sapo y Sepo tienen con las galletas?

Al final del cuento, Sepo dice que tienen montones y montones de fuerza de voluntad porque quieren comer más galletas pero no pueden porque se las han dado todas a los pájaros.
  • ¿Quién crees que tiene más fuerza de voluntad, Sapo o Sepo? ¿Crees que Sepo le hará una visita más tarde a Sapo y que comerán tarta?
  • Si ya no quedan más galletas que comer, ¿realmente están ejerciendo su fuerza de voluntad Sapo y Sepo al no comerlas?
  • ¿Tiene que resultar algo tentador para que hablemos de tener fuerza de voluntad?
  • ¿Se tiene fuerza de voluntad incluso cuando no la ejercemos?
Este texto es una reproducción de un módulo escrito por Jayme Johnson y traducido por mí para Teaching Children Philosophy, proyecto con el que colabora Filosofía de cuento con traducciones y aportaciones originales de módulos de debates filosóficos basados en libros infantiles. 

(c) de todas las ilustraciones de este post, Arnold Lobel. 
El texto está disponible bajo licencia de Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported

miércoles, 11 de enero de 2012

El camaleón camaleónico: la felicidad, el cambio y la identidad personal

El camaleón camaleónico, de Eric Carle
Kókinos, 2004
El cuento
El camaleón camaleónico es la historia de un camaleón que es como cualquier otro camaleón con el que uno pueda toparse. Va cambiando de color, de verde a marrón, de marrón a rojo y de rojo a amarillo. Cuando ha comido bien y está calentito, tiende hacia el verde; en cambio cuando tiene frío y hambre, se vuelve grisáceo y apagado. Se pasa el día cazando moscas con su agilísima lengua pegajosa y no mucho más. Lleva una vida de la que no hay gran cosa que reseñar. 

Pero un día va al zoo y se queda maravillado con todos los animales diferentes que ve. Echa un vistazo a su alrededor y comienza la acción. Ve un oso polar y desea ser tan grande y tan blanco como él. ¡Zas!, su deseo se hace realidad y crece y se blanquea. 


Ve un flamenco y desea ser tan bonito como él. ¡Zas! Su deseo se hace realidad y le crecen alas y patas de flamenco. Ve un zorro y desea tener una cola como la suya. ¡Zas! Su deseo se hace realidad, y sigue deseando hasta que acaba con aletas de pez, cornamenta de ciervo, un cuello de jirafa, un caparazón de tortuga, la cara y la trompa de un elefante y un par de extremidades de foca (mira la imagen de abajo).

De repente, ve una mosca. Nuestro amigo tiene hambre, pero ¿cómo puede alcanzar la mosca en semejante estado? Desea volver a ser él mismo. Y ¡zas! su deseo se hace realidad y recurre a su estupenda lengua pegajosa para atrapar la mosca ¡y comérsela!

La filosofía en el cuento
El camaléon camaleónico proporciona oportunidades para plantear al menos tres cuestiones filosóficas distintas: la felicidad, el cambio y la identidad personal, proponiéndonos una serie de problemas fascinantes y maravillosamente liosos. Abajo hay tres series de preguntas destinadas a incitar el diálogo entre niños, con introducciones a cada uno de los temas, muy breves y generales, no especializadas y sin nombres propios, dirigidas a profesores, padres, abuelos o a cualquiera que pueda interesarle.  

La felicidad
El cuento sugiere que conseguir todo lo que se pide no necesariamente aporta felicidad. Dicho de otro modo, es posible que nos equivoquemos con respecto a lo que pensamos que nos hará felices. El camaleón camaleónico proporciona una estupenda oportunidad para hablar sobre qué es la felicidad, qué nos hace felices y sobre la posibilidad de que satisfacer nuestros deseos no siempre nos deje satisfechos.  

La primera serie de preguntas busca generar un diálogo sobre la naturaleza y la búsqueda de la felicidad que se remonta por lo menos a la antigua Grecia de Sócrates, Platón y Aristóteles y sigue muy presente en el debate filosófico contemporáneo. 

Preguntas relacionadas con el cuento para propiciar una conversación filosófica sobre la felicidad 
  • El camaleón mira lo que tienen otros animales y desea ser como ellos. ¿Alguna vez deseas cosas que tienen otras personas? ¿Qué cosas, por ejemplo? ¿Crees que te haría más feliz tener esas cosas? ¿Por qué?
  • El camaleón consigue todo lo que quiere. ¿Le aporta felicidad? ¿Por qué?
  • ¿Es posible obtener todo lo que uno quiere y sin embargo no ser feliz? ¿Es posible que lo que nos hace feliz en un momento dado nos haga en realidad infelices a largo plazo?
  • Piensa en tres cosas que te hacen muy feliz. Cuéntanoslas y explícanos por qué te hacen feliz. ¿Qué es ser feliz? ¿Qué es vivir una vida feliz? ¿Es posible que una vida feliz contenga momentos de infelicidad?
  • Al final, el camaleón desea volver a ser él mismo. ¿Te gusta ser tú mismo o tú misma? ¿Qué es lo que te gusta más de ser tú mismo o tú misma? ¿Hay algo que no te guste de ser tú mismo o tú misma? ¿Crees que el hecho de que te gusten aspectos de ser tú mismo o tú misma te da felicidad? 
  • ¿Alguna vez has deseado que NO te den algo y, cuando te lo han dado, has comprobado que te ha hecho muy feliz? 
  • ¿Crees que la felicidad es algo que nos podemos proponer conseguir o es más bien algo que "nos llega"?
Cambio
Todos los camaleones cambian y lo hacen constantemente. Cambian de color principalmente para comunicarse con otros camaleones, aunque también para camuflarse y en algunos casos para regular su temperatura corporal. Cuando cambian de color, puede que nos resulte interesante de observar, pero no es un cambio que dé tantísimo que pensar. 

Pero el camaleón del cuento cambia de otra forma. Poco a poco, página a página, va cambiando hasta que no queda ninguna parte de su cuerpo original y sin embargo seguimos considerando que es el mismo individuo durante todo el proceso de transformación. Esto plantea preguntas fascinantes acerca del cambio y de la identidad en el tiempo. 

¿Sigue siendo el camaleón que conocemos en la primera página durante todo el cuento o hay un punto en el que podríamos decir que ya no es el mismo camaleón o ser? ¿Cuál es ese "punto" y cómo lo determinamos?  ¿Sigue siendo nuestro amigo de la primera página cuando se hace más grande y blanco como el oso polar? ¿Y cuando le crece la cola de zorro? ¿Y cuando ve la mosca, aquí abajo? 


















De hecho, esto es una formulación de una paradoja filosófica clásica conocida como El barco de Teseo, que plantea la siguiente pregunta: si a un barco se le van cambiando sucesivamente las piezas hasta que finalmente no queda ninguna de las piezas originales, siendo todas piezas nuevas, ¿podemos decir con propiedad que sigue siendo el mismo barco del principio, o se ha convertido en un barco distinto? Si se ha convertido en un barco distinto, ¿cuándo ocurrió esto?

Otra formulación del mismo problema que puede servir para ilustrarlo de un modo bastante divertido para niños propone la hipótesis de un viejo par de calcetines favoritos. A uno de los calcetines le sale un agujero, que remendamos, y lo seguimos remendando agujero tras agujero hasta que no queda ningún hilo del calcetín original. ¿Sigue siendo nuestro calcetín favorito o es otro ya, y si es otro, cuándo se convirtió en otro?

El problema se vuelve incluso más intrigante si comparamos nuestra intuición acerca de la sustitución gradual a lo largo de un periodo de tiempo largo con nuestra intuición acerca de una sustitución repentina e inmediata. En el caso en que las piezas de un barco se van sustituyendo una a una a lo largo del tiempo por piezas nuevas, la mayoría de nosotros intuye que se trata del mismo barco. Sin embargo, si tomamos todas esas piezas y hacemos con ellas un barco ahora mismo, no pensaríamos que se trata del mismo barco. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué es lo que diferencia a las dos situaciones?

Y si nos emocionamos mucho con el diálogo y nos apetece complicarlo aun un poco más, podemos hacer la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si alguien hubiera guardado todas las piezas viejas en un almacén y luego decidiera construir un barco con ellas? ¿Cuál sería el barco original, el que tiene las piezas nuevas o el que se ha hecho con las piezas antiguas? 

Preguntas relacionadas con el cuento  para propiciar una conversación filosófica sobre el cambio
  • El camaleón cambia mucho a lo largo del cuento. ¿Dirías que el camaleón sigue siendo un camaleón y que sigue siendo el mismo camaleón tras hacerse más grande y blanco como el oso polar? ¿Y cuando le crecen las alas y patas de flamenco? ¿Y cuando le sale la cola de zorro?
  • Para cuando ve la mosca, ya no queda ni un trocito del cuerpo original del camaleón. ¿Sigue siendo un camaleón? ¿Sigue siendo nuestro amigo de la primera página? ¿Por qué? ¿Por qué no? 
  • Si vas cambiando poco a poco todas las partes de una cosa, ¿puede seguir siendo la misma cosa? Si tenemos un calcetín con un agujero y lo remendamos y luego lo volvemos a remendar cuando le sale otro agujero, y otra vez y otra vez, hasta que no queda ninguno de los hilos originales, sino sólo los hilos del remiendo, ¿sigue siendo el mismo calcetín con el que empezamos? ¿Por qué? ¿Por qué no?
  • Si vamos cambiando las piezas de un barco a lo largo de los años hasta que llega un momento en que todas sus piezas son nuevas y ninguna original, ¿sigue siendo el mismo barco? ¿Por qué? Y si cambiamos todas las piezas a la vez, ¿sigue siendo el mismo barco? ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia entre cambiarlas poco a poco a lo largo del tiempo y cambiarlas de repente, ahora? 
  • ¿Y si alguien ha guardado todas las piezas viejas en un almacén y decide construir otro barco con ellas? ¿Cuál sería el barco original? ¿El que se ha cambiado poco a poco hasta tener todas las piezas nuevas o el que se ha hecho con las piezas antiguas? 


Identidad personal

Aplicado a los seres humanos, el problema del cambio del que acabamos de hablar está relacionado con problemas de identidad personal, que son el tema del último bloque de preguntas.  

La misma pregunta acerca de la identidad en el tiempo puede aplicarse a una persona, añadiendo complejidad al asunto. ¿Somos la misma persona que eramos cuando eramos un bebé? No nos parecemos en nada a cuando eramos bebés: hemos crecido mucho, tenemos muchas células nuevas que han sustituido a muchas de nuestras células originales. Y sin embargo decimos que somos la misma persona que el bebé regordete que aparece en aquella foto. ¿Qué quiere decir realmente que somos la misma persona? ¿Cómo podemos ser tan absolutamente distintos y sin embargo la misma persona? ¿Qué hace que seamos ese bebé en concreto y no otro bebé de otra foto?

Otra pregunta acerca de la identidad personal que plantea el libro puede expresarse así: ¿Qué hace que tú seas tú? ¿Qué es lo que uno debe conservar para seguir siendo uno mismo? O, en términos más filosóficos, ¿cuál es nuestra esencia? 

Preguntas relacionadas con el cuento para propiciar una conversación filosófica sobre la identidad personal
  • ¿Qué hace que un camaleón sea un camaleón? ¿Qué hace que una persona sea una persona? 
  • Si te quitamos un brazo, ¿seguirías siendo tú? ¿Y si te quitáramos ambos brazos? ¿Y si te quitamos el cuerpo? ¿Y parte de tu cerebro?
  • ¿Qué hace que tú seas tú mismo? ¿Qué tendrían que quitarte para que ya no fueras tú mismo?  
  • ¿Qué hace que seas la misma persona que la que eras cuando eras bebé? ¿Cómo podemos ser tan distintos (mucho más grandes, con mucho más control sobre nuestros cuerpos y con pensamientos mucho más complejos) y sin embargo ser el mismo o la misma?  
Comentarios generales
El camaleón camaleónico plantea cuestiones filosóficas profundas y de cierto grado de abstracción. Puede que a los niños más pequeños les resulte más fácil mantener un diálogo sobre la felicidad que sobre la identidad personal. ¡Pero no necesariamente! Siempre es buena idea preguntar a los niños antes de nada si hay algo que les parece de particular interés en el cuento. Es sorprendente la frecuencia con la que los niños van directamente a la chicha filosófica si se les da la oportunidad.  

Evidentemente, abordar todas las preguntas a la vez, en una sola sentada o sesión, podría resultar excesivo (¡y largo!). Es probable que lo mejor sea centrarse en una de las secciones y sólo pasar a la siguiente si hay suficiente tiempo o los niños plantean cuestiones relacionadas ellos mismos. Siempre es difícil predecir cuánto interés va a despertar un aspecto en concreto de un cuento entre un grupo determinado de niños. Algunos querrán pasar una hora o tres días hablando sobre la felicidad. Otros tendrán poco que decir sobre la felicidad pero muchísimo que aportar sobre el problema del calcetín remendado. El secreto está en dejarse llevar y procurar no intervenir demasiado, excepto para asegurarse de que el diálogo sea relativamente relevante y que las tangentes no sean demasiado apartadas del tema en cuestión, y para plantear otra pregunta cuando todos parecen haber dicho lo que querían decir con respecto a la anterior. ¡Que dirijan ellos la discusión!

Para padres u otros adultos que pasen tiempo leyendo con niños, basta con tener en mente alguna de estas preguntas y hablar de ellas en distintos momentos.

¡A disfrutar! Y, por favor, dejadme comentarios contándome qué tal os fue en caso de que utilicéis parte del material que habéis encontrado aquí.

Quisiera agradecer al Profesor Thomas Wartenberg de la Mount Holyoke College por la sugerencia de incluir la reflexión acerca de la diferencia entre el cambio gradual y el cambio repentino en la sección dedicada al Barco de Teseo.

(c) de todas las imágenes de este post, Eric Carle, 1988. 

(c) del texto, Ellen Duthie. Cópialo o reprodúcelo, pero sé buena gente e incluye la fuente (autora y blog).