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lunes, 9 de julio de 2012

Harold y el lápiz morado: descifrando la realidad


Harold y el lápiz morado de Crockett Johnson
Edición original: Harold and the Purple Crayon, Harper, 1955
Edición en castellano: Ediciones Jaguar, 2012
Este texto es una reproducción adaptada de un módulo escrito por Jayme Johnson y Claire Bartholome, traducido por mí misma para Teaching Children Philosophy, proyecto con el que colabora Filosofía de cuento con traducciones y aportaciones originales de módulos de debates filosóficos basados en libros infantiles. 











El cuento
Harold se lo piensa un poco antes de decidir ir a dar un paseo bajo la luz de la luna. 

Esto puede parecer algo completamente normal, pero no lo es. No hay luna. No hay nada sobre lo que caminar. No hay ningún sitio al que ir.

Las únicas cosas reales son Harold y el lápiz morado. Así que decide ponerse a dibujar. 

La filosofía en el cuento
El tema principal de ''Harold y el lápiz morado'' está relacionado con descifrar la realidad. La "realidad", una idea extrañamente ambigua que sin embargo es asumida por todos nosotros en nuestra vida diaria sin mayor cuestionamiento, es perfecta para iniciar lo que con toda probabilidad se convierta en un debate divertido y activo en el que se pondrá el mundo del revés, se le dará unas sacudidas y, con suerte, lo volveremos a poner del derecho, mientras preguntamos qué significa ser real y cómo dotamos a los objetos de realidad. 


En un mundo representado por una página blanca, Harold es libre de dibujar su entorno con su gran lápiz morado. Está jugando Harold? Está imaginando? Es lo que imaginamos distinto de lo que es real? Las preguntas de la primera serie están relacionadas con la percepción de los niños de la realidad. Harold interactúa con sus dibujos de una forma muy "real”.

¿Qué hace que lo real sea real? 

La primera pregunta de esta serie se refiere a un personaje secundario que sigue a Harold durante todo el cuento: la luna. La idea de la luna como un elemento constante y permanente del cielo nocturno es una idea con la que tienden a estar de acuerdo los niños. Lo que complica la situación es el hecho de que cuando la luna está ausente del mundo de Harold, lo dibuja con su lápiz morado arriba en el "cielo". Esto sirve para que los niños cuestionen la validez o la realidad del mundo de Harold. Si Harold puede dibujar una luna en el cielo, no parece posible que esté existiendo en el mundo ·"real". Es más, tiene que estar jugando o imaginando porque, como puede que indiquen los niños, nadie puede dibujar una luna "de verdad" o "real" en el cielo. ¿O sí? ¿Qué hace que la luna que vemos sea más "real" que la luna de Harold?   
1ª serie de preguntas. Cuando Harold se da cuenta de que no ha luna en su paseo, usa su lápiz morado para dibujar una luna en el cielo.
  • ¿La luna que dibuja Harold es la misma luna que vemos nosotros en el cielo por la noche?
  • ¿Qué luna es la luna "real"?
  • ¿Qué es lo que hace que sea "real"?

¿El miedo a una cosa convierte a esa cosa en real?  

Las series segunda y tercera giran en torno a la experiencia de Harold. Como indican las preguntas de la segunda serie, Harold parece estar en peligro durante parte del cuento; puede que incluso tenga miedo de los objetos que dibuja. Para algunos niños, esto podría ser indicio de un nivel de realidad que no era en un principio evidente. Tener sentimientos sensoriales o emocionales acerca de un objeto indica que el objeto ejerce algún tipo de poder sobre su observador/a. Este poder se interpreta como algo que designa un nivel de “realidad” en comparación con el mundo alrededor. 

Aquí, la tarea consiste en considerar las diferencias o las definiciones que hacen que algo sea real. Estas cualidades en los dibujos de Harold difuminan aún más la línea entre lo que se supone que es el mundo "real" fuera del cuento. Cuando Harold se cae de la montaña a la que se ha subido, y cuando se cae al mar que ha dibujado, parece que su vida corre de veras peligro. Este temor es un poder que Harold ha trasladado pasivamente a sus dibujos. 

Por otro lado, se podría cuestionar si eso dota al mar o a la montaña de la realidad física necesaria para dañar a Harold. La realidad física y las propiedades científicas de la misma a veces indican un tipo de realidad absoluta que es independiente de Harold. Los niños pueden empezar preguntarse si, en caso de que no hubiera ningún observador, los objetos seguirían existiendo. Las propiedades físicas parecen dar a los objetos un sentido de realidad absoluta. Sin embargo la mayoría de las personas nunca verán un árbol a un nivel puramente molecular, verán un árbol como algo marrón y verde, aplicando medidas subjetivas que existen dentro de cada individuo. Los niños podrán trazar sus propias conclusiones acerca de si creer en algo, o temerlo, le da realidad para el observador y en conscienciia una realidad absoluta independiente del observador.
2ª serie de preguntas. Cuando Harold cae al "mar" que dibuja...
  • ¿Crees que su vida corre peligro? ¿Se podría ahogar? 
  • ¿Piensas que Harold tiene miedo del mar? 
  • ¿Su miedo hace que el dibujo sea más "real"?
  • Las emociones y las creencias, ¿hacen que las cosas sean reales?

¿Son reales los sueños? 

En la tercera serie, pueden repensarse de nuevo las conclusiones de la segunda serie. Aunque las emociones o el peligro físico que siente Harold podrían clasificarse como “reales”, ¿dónde existen? Aquí, los niños pueden empezar a preguntarse si Harold podría estar soñando todo el mundo que dibuja. Si Harold lo está soñando todo, parece más fácil de creer; nosotros, como público, podemos atribuir estas “fantasías” a algo que conocemos y de lo que tenemos experiencia. Sin embargo, el siguiente paso en el debate aborda la realidad de los sueños. ¿Son “reales” los sueños, en el sentido en el que hemos definido anteriormente el término (ver la primera serie de preguntas)?  Puede que los niños deseen repensar su definición de “real”. 
3ª serie de preguntas. El barco parece salvar a Harold y evitar que se ahogue. 
  • ¿Crees que lo que le está pasando a Harold es real? ¿Le está pasando de verdad?''
  • ¿Las cosas que le pasan a Harold están en su mente o en algún otro lugar? 
  • ¿Podría ser que todo lo que le ocurre a Harold fuera un sueño?
  • ¿Son reales los sueños?
¿Es posible hacer que ocurra un accidente?


En la cuarta serie de preguntas, se aborda la idea de Harold como personaje de estos dibujos. Si estos son los dibujos de Harold y le pertenecen, ¿podría tener accidentes dentro de los dibujos? Esto permitirá a los niños seguir pensando y analizando el alcance de la realidad del mundo de Harold. El papel de la propiedad no está definido ni en el cuento ni en las vidas de los propios niños. ¿Tienen control las personas sobre los acontecimientos que tienen lugar en sus vidas, son puramente accidentales o pueden atribuirse a alguna otra fuerza? Los niños pueden describir los accidentes de Harold y relacionarlos con los suyos, haciendo conexiones que les ayudarán a comprender el concepto de forma universal.
4ª serie de preguntas. Cuando Harold llega a lo alto de la montaña, se despeña y empieza a caer por el aire...
  • ¿Crees que fue un accidente?''
  • ¿Sabía Harold que le iba a pasar eso? 
  • ¿Es posible que haya accidentes en el mundo de Harold aunque él los esté dibujando?
  • ¿Es posible provocar un accidente?  
Como vemos en la quinta serie de preguntas, Harold también se pierde en su propio dibujo, se pierde en el mundo que él mismo ha creado. Realiza un viaje largo y peligroso para encontrar la ventana de su habitación y cuando finalmente la encuentra, uno se pregunta si realmente era necesario andar por ciudades de ventanas para encontrar la suya. Si el lápiz da a Harold el poder de crear su habitación en cualquier lugar, es curioso que insista tanto en buscar su ventana “de verdad”, su ventana “real”. Estar tan inmersos en las creaciones de uno mismo dota a dichas creaciones de poder y de realidad, porque en ese momento del cuento, cuando Harold busca desesperadamente su ventana, parece que Harold no puede escapar del mundo que ha creado, aunque quiera hacerlo. La idea de trascender la realidad puede parecer un poco demasiado compleja para que la entiendan los niños, pero a través del cuento de Harold, surge la posibilidad de que estemos todos existiendo en un mundo que hemos creado y del que no podemos escapar. Esto lleva a los niños a cuestionar el mundo “fuera” del mundo de Harold. Pueden compararse con Harold y así aplicar su historia a su propia existencia.  

5ª serie de preguntas. Si Harold está dibujando su propio mundo...
  • ¿Por qué tarda tanto en encontrar su ventana?'
  • ¿Crees que Harold podría perderse en el mundo que está dibujando? 
  • ¿Podría estar imaginándose que está perdido? 
  • ¿Qué significa estar perdido?

En una especie de clímax final, los niños piensan en un acontecimiento que también habrá formado parte de sus propias vidas y analizar el papel de la realidad en el mismo. Todos los niños se podrán identificar con el picnic de nueve empanadas de Harold. Sin embargo, en la ilustración y en la descripción del libro, es del todo evidente que en un momento Harold está dibujando las empanadas y enseguida en la siguiente imagen se supone que se las ha comido. Este picnic recuerda a un juego de niños, donde preparan una merienda para ellos y para sus amigos peluches. En este caso, son el alce y el puercoespín los que interactúan con Harold. Para los niños que anteriormente hayan definido a Harold como algo no real, éste es un ejemplo que pretende hacerles definir bien sus posturas. ¿Qué está pasando en la historia? ¿Es un juego, un sueño, la realidad u otra cosa? Animar a los niños a justificar sus creencias con razones y pruebas les ayudará a formular y a comprender este debate. 
Harold se dibuja un picnic con nueve empanadas distintas.
  • ¿Alguna vez has organizado tú una merienda o un picnic imaginario?
  • ¿Eso es lo que está haciendo Harold en el cuento? ¿Está jugando? 
  • ¿O podría ser que los acontecimientos "realmente" le estuvieran ocurriendo?
  • ¿Cuál es la diferencia entre "el juego" y "la realidad", entre lo "imaginario" y lo "real"?
 Este texto es una reproducción adaptada de un módulo escrito por Jayme Johnson y Claire Bartholome, traducido por mí misma para Teaching Children Philosophy, proyecto con el que colabora Filosofía de cuento con traducciones y aportaciones originales de módulos de debates filosóficos basados en libros infantiles.   

(c) de todas las ilustraciones de este post, Crockett Johnson, 1955. Copyright renovado en 1983 por Ruth Krauss. 
Este texto está disponible bajo licencia de Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported

lunes, 26 de marzo de 2012

Hay un oso en el cuarto oscuro: el miedo, la realidad y la fiabilidad de los sentidos

Hay un oso en el cuarto oscuro, de Helen Cooper
Editorial Juventud, 2000

El cuento
El texto de Hay un oso en el cuarto oscuro narra una historia sencilla de un niño llamado Guillermo que tiene miedo de un oso grande y hambriento que cree haber visto en su casa, detrás de la puerta del cuarto oscuro.

Teme tanto la posibilidad de que al oso le entre más hambre de la cuenta y decida comerse a algún niño para cenar, que empieza a alimentarle como precaución, a partir de las sobras y otras cositas que va encontrando por la casa, hasta que su madre advierte la peste que sale del cuarto oscuro y decide que es hora de limpiar.

Tras intentar desesperadamente detener a su madre, por fin le cuenta su historia sobre el oso del cuarto oscuro, y su madre sugiere que se enfrenten a él. Cogen una fregona y una escoba y, a modo de lanzas listas para entrar en batalla, se acercan a la puerta. Cuando finalmente la abren, encuentran una alfombra vieja y peluda en lugar de un oso y mucha comida apestosa por todas partes. Madre e hijo lo limpian todo y luego van a comprarle a Guillermo su propio osito de peluche para que le acompañe en la cama por las noches. Y nunca, nunca vuelve a tener miedo de los osos, nunca más.

A esta sencilla historia de un niño que se enfrenta a su temor, las ilustraciones añaden una complejidad muy jugosa, sugiriendo distintos planos de realidad dentro de un todo en el que la imaginación del oso, la imaginación de Guillermo y la imaginación del propio lector cuentan tanto como cualquier realidad que pueda haber.

Aunque se nos dice que Guillermo nunca ha visto realmente el oso, se nos enseña un dibujo que Guillermo hace del oso, porque "sabe qué aspecto tiene". Pero también se nos muestra un dibujo de Guillermo realizado por el oso, "mientras Guillermo sueña".
 

El oso aparece en casi todas las ilustraciones, bien como espectador, escondido en algún lugar, o como un personaje activo.



Vemos cómo llega el oso a la casa al principio del cuento y cómo recoge sus pertenencias y se marcha al final, con aspecto un tanto ofendido.

¿Podría ser que hay otra historia, sobre un oso atemorizado por ser descubierto por un niño y su madre en su recién estrenada casa y por tener que mudarse una vez más?

¿Quién se imagina qué?

La filosofía en el cuento
Hay un oso en el cuarto oscuro plantea preguntas filosóficas sobre la naturaleza del miedo por un lado y acerca de la naturaleza de la realidad y su relación con  la imaginación, por otro. Pero también es el punto de partida perfecto para debates divertidos acerca de si podemos saber o no que somos "reales" nosotros mismos y acerca de la fiabilidad de nuestros sentidos.

A continuación se proponen tres series de preguntas destinadas a incitar el debate entre niños, con introducciones a cada uno de los temas, muy breves y generales, no especializadas y sin nombres propios, dirigidas a profesores, padres, abuelos o a cualquiera que pueda interesarle.

Miedo
En el cuento, Guillermo tiene miedo de algo que cree haber visto. Su miedo hace simultáneamente dos cosas: le mueve a la acción (alimenta al oso al que teme) y le paraliza (no le cuenta a nadie nada sobre su miedo). Esto plantea interesantes preguntas sobre la naturaleza del miedo, las causas del miedo, la relación entre el miedo y la imaginación, la relación o la ausencia de relación entre conocimiento y miedo y nuestra propia actitud frente al miedo.

La primera serie de preguntas busca abundar en la propia experiencia de los niños y en su reflexión sobre sus propios miedos y los de Guillermo para llegar a posibles definiciones de miedo y analizar sus causas y consecuencias.

Preguntas relacionadas con el cuento para propiciar una conversación filosófica sobre el miedo
  • En el cuento, Guillermo tiene miedo. ¿Por qué tiene miedo? ¿A qué tiene miedo exactamente? ¿Tiene realmente razones para tener miedo? 
  • ¿Qué cosas te dan miedo a ti? ¿Por qué? ¿Cuáles crees que son las causas del miedo? ¿Qué cosas hacen desaparecer el miedo?   
  • ¿De qué tienes más miedo, de cosas reales o de ideas? 
  • ¿El miedo es siempre algo malo o puede ser útil?
  • ¿Crees que Guillermo afrontó su miedo de la forma más adecuada? ¿Qué habrías hecho tú en la situación de Guillermo, si hubieras creído que podía haber un oso en el cuarto oscuro? 
  • ¿Alguna vez has tenido miedo de algo "en secreto" y no se lo has dicho a nadie? ¿De qué? ¿Por qué no se lo contaste a nadie?  
  • Una vez que Guillermo descubre que lo que pensaba que era un oso era en realidad una vieja alfombra, su miedo parece desaparecer. ¿El conocimiento elimina el miedo? ¿Es posible "saber" que no hay un oso en el cuarto oscuro o un monstruo debajo de tu cama y aún así, tener miedo del oso o del monstruo? ¿Cómo es posible eso?  
Realidad
Hay un oso en el cuarto oscuro aborda cuestiones sobre la realidad y la imaginación y, a través de las ilustraciones, sugiere o juega con la idea de que el oso pueda ser más que un producto de la imaginación de Guillermo. Plantea diversas posibilidades. Quizás el oso sea enteramente un producto de la imaginación de Guillermo. Quizás la realidad de Guillermo y la realidad del oso son realidades paralelas, coexistentes. ¿O quizás Guillermo y su madre sean productos de la imaginación del oso?

Las cuestiones filosóficas que se plantean aquí se refieren a la diferencia entre la realidad y la imaginación o la realidad y el sueño, lo que nos conduce a una de las preguntas filosóficas más antiguas: "¿cómo sabemos que no estamos soñando?".

A su vez, se plantean preguntas generales acerca de la realidad, de cómo sabemos qué es real, de si nosotros mismos somos "reales" o incluso de si nosotros mismos pudiéramos ser producto de la imaginación de otra persona.

Preguntas relacionadas con el cuento para propiciar una conversación filosófica sobre la realidad
  • ¿Qué es real y qué es imaginario en Hay un oso en el cuarto oscuro? ¿Es real el oso? ¿Cómo lo sabes?
  • ¿Podría ser real todo lo que vemos en el cuento? ¿Tanto la realidad del oso y la realidad de Guillermo?
  • ¿Crees que el oso "realmente" dibuja a Guillermo? ¿O crees que el dibujo que el oso hace de Guillermo es parte de un sueño que está teniendo Guillermo? ¿Por qué? 
  • ¿Cuál es la diferencia entre la realidad y la imaginación? ¿Cómo podemos saber si algo es real y no imaginario?
  • ¿Cuál es la diferencia entre la realidad y el sueño? 
  • ¿Alguna vez has dudado acerca de si algo ha ocurrido en realidad o si lo has soñado? ¿Cómo resolviste la pregunta?  
  • ¿Cómo sabes que no estás soñando ahora mismo?  
  • ¿Son reales los sueños? 
  • ¿Eres tú real? ¿Cómo lo sabes? 
  • ¿Podrías ser tú un producto de la imaginación de otra persona? Por ejemplo, ¿de la imaginación de un oso atemorizado?  
Fiabilidad de los sentidos
Guillermo "ve" al oso a través de la rendija de la puerta abierta del cuarto oscuro. Asume esta percepción visual como una fuente de información acerca del mundo real, reacciona ante esta información (tiene miedo) y actúa frente a esta información (lo alimenta para evitar que se lo coma a él). Considera su percepción visual como fuente de conocimiento. Más tarde, con su madre, "ve" que lo que pensaba que era un oso es en realidad una vieja alfombra peluda y reajusta su información acerca del mundo real en función de su nueva percepción visual de la alfombra.

Esto plantea interesantes preguntas filosóficas acerca de la fiabilidad de nuestros sentidos y nuestro conocimiento perceptivo del mundo.

Preguntas relacionadas con el cuento para propiciar una conversación filosófica acerca de la fiabilidad de los sentidos
  • Guillermo "ve" el oso a través de la rendija de la puerta abierta. Más tarde, "ve" la alfombra. ¿Cómo sabe que es una alfombra y que sus sentidos no le engañan esta vez? ¿Por qué es más fiable su vista la segunda vez que la primera?
  • ¿Cómo sabes que la mesa que tienes delante es real? Si es real porque la ves, ¿sigue siendo real cuando cierras los ojos? ¿Qué es lo que hace que sea real? 
  • ¿Nos dan nuestros ojos información fiable acerca del mundo real? ¿La realidad es tal y como la vemos?
  • Cuando metemos una cañita en un vaso de agua, nuestros ojos nos dicen que está doblada, pero ¿lo está? ¿Cómo sabemos que nuestros ojos no nos muestran las cosas de forma diferente a como lo son en realidad todo el tiempo? ¿Cómo son las cosas "realmente"?    
  • Los perros no ven colores del mismo modo que los vemos nosotros. ¿Qué realidad es más "real", la de los perros o la nuestra?  
Comentarios generales
Hay un oso en el cuarto oscuro plantea una gran variedad de cuestiones filosóficas de distintos grados de profundidad y abstracción. A los niños más pequeños quizás les resulte más fácil mantener una conversación acerca del miedo que acerca de la fiabilidad de los sentidos, pero no necesariamente. Recuerda preguntar antes de nada a los niños qué les ha parecido a ellos lo más interesante del cuento. A menudo sacarán ellos mismos muchos de los temas filosóficos.

Es importante recordar que la idea no es ir contestando una a una las preguntas en orden, sino usarlas como guía muy flexible para mantener una conversación animada y dirigida por los niños. ¡Que lleven ellos la conversación!


¡A disfrutar! Y, por favor, dejadme comentarios contándome qué tal os fue en caso de que utilicéis parte del material que habéis encontrado aquí.


Podéis leer más acerca de la idea detrás de estas discusiones filosóficas basadas en álbumes ilustrados aquí y sobre algunas propuestas de "normas de discusión" para facilitadores y participantes, aquí (próximamente).  


(c) de todas las imágenes de este post, Helen Cooper, 1993

(c) del texto, Ellen Duthie.   Cópialo o reprodúcelo, pero sé buena gente e incluye la fuente (autora y blog).